“En el sector del calzado el principal abuso es trabajar en condiciones nefastas”

20 Dic

Juan Antonio Maciá era trabajador del calzado hasta que un día cerraron su empresa y tuvo que buscar suerte en otras fábricas donde trabajó en condiciones inferiores. Ahora, como secretario de la Federación de Industrias Afines de UGT de Elche, explica la situación de los trabajadores en el sector del calzado, donde Elche es un referente europeo.

Juan Antonio Maciá

Mª Virginia García

Pregunta.  ¿Cual es la situación actual de los trabajadores en el sector del calzado?

Respuesta. La situación actual es bastante deplorable debido, principalmente, a que cada vez las empresas van desplazando las producciones a terceros países sobre todo China y la India y con esto lo que están produciendo es que cada día, los trabajadores del calzado queden en una situación más precaria. La precariedad viene dada porque la mayoría de las empresas que hay en Elche dedicadas a la fabricación del calzado no cuentan con cartera de clientes sino que trabajan para comerciales, que son aquellas firmas que disponen de cartera de pedidos, lo que les permite repartir según su libre albedrío a las empresas que más barato les produzcan el producto. Así, las empresas que hacen sus números pagando seguridad social, impuestos municipales y todas las cuotas que tiene una fabricación pues se encuentran en fabricación desfavorable respecto a aquellas empresas que hacen el trabajo sumergido bien sea en todo o en parte.

P. ¿Y el colectivo inmigrante en qué situación se encuentra dentro de este sector?

R. La situación de los inmigrantes es todavía más complicada porque los que disponen de documentación mas o menos se pueden defender pero hay muchos que dependen de un contrato para poder renovar su situación legal y estos trabajadores tienen que aguantar todas aquellas ‘perrerías’ que la gente les hace hacer. Aquí se ha llegado a conocer que hay empresas que les están pagando las horas a 3 euros, en muchos casos con jornadas de 10 y 12 horas.

P. ¿Cómo actúan los sindicatos ante esta situación?

R. Cada vez que un trabajador viene con esta situación no nos queda más remedio que denunciarlo a la inspección de trabajo para que ésta haga su labor. Es un trabajo que hacemos prácticamente a diario. No nos gusta estar siempre denunciando porque no conocemos la situación de las empresas pero las barbaridades que están acostumbrándose a hacer nos obligan a ello.

El presente de la industria del  calzado no es precisamente el más favorable para los trabajadores sino que es de los más desastrosos de las industrias manufactureras de España.

P. ¿Podría contar algún caso que le haya marcado o llamado más la atención?

R. En el sector el principal abuso es trabajar en condiciones nefastas. Hay una empresa de una marca importante que esta para denunciar que si pasas por delante de la nave no puedes ver si hay gente dentro pero se sabe que hay unos cuarenta trabajadores cuyas condiciones son las de trabajadores en situación de desempleo o sin percibir nada y con amenazas de “venís a trabajar cuando yo os diga”. Es decir, un autentico negrero. Los trabajadores necesitan el trabajo y la gente pasa por esas condiciones lamentables con unos salarios que en la mayoría de los casos no alcanza al 70% de lo que es el salario base del sector. Esta empresa produce una parte en España y otra la trae de la India o de China y aquí le cambian las etiquetas y vende el producto como si fuera fabricado en España.

En este sector, donde se ha movido durante muchos años cantidad ingente de dinero, los trabajadores declaran el salario base por lo que cuando llegan a su pensión se tienen que encontrar con la mínima porque durante toda su vida las empresas los han engañado y ellos se han dejado engañar porque si no cotizas cuando llegues a la pensión cobras una cantidad infame.

P. ¿Cómo tratan las grandes marcas a los trabajadores?

R. Las empresas que tienen condiciones de trabajo digamos normales quizás son un 15%. El resto, por ejemplo en el Parque Industrial de Elche, las empresas tienen grandes edificios con grandes salones pero cuando entras a la nave donde están los trabajadores son naves de cuatro hierros, en muchos casos que ni siquiera tienen las ventanas suficientes y que comparten almacén con fabricación y comedor.

P. Y, ¿esta situación en las grandes empresas no se denuncia?

R. En las grandes empresas menos porque esas condiciones pueden ser en comparación con las demás empresas del sector un lujo. Tu vas a Newman que es una empresa grande y te das cuenta de que es una de las que mejor condiciones tiene para los trabajadores pero te vas, por ejemplo, a empresas del polígono de Carrús y hay naves que son autenticas ratoneras, que no tienen salidas, sin espacio para moverse, estando cincuenta trabajadores donde debería de haber quince. Eso en una empresa del parque industrial difícilmente se puede dar porque los espacios son mucho más amplios. No se pueden comparar unas condiciones con otras.

¿Quién lo denuncia? Hoy el que tiene trabajo en el sector calzado en estas condiciones no lo denuncia porque su prioridad es el salario del fin de semana. En otra época esto no se habría permitido y no hablo más allá de quince años.

Polígono Industrial de Carrús

P. ¿Y por qué cree que esa situación ha cambiado tanto desde hace 15 años hasta ahora?

R. Porque desde que cayeron las barreras arancelarias el producto se va donde más barato se fabrica, entonces lo que los trabajadores tienen es una necesidad de seguridad en sus puestos de trabajo. Anteriormente, o entrabas fijo o tenias un contrato. Hoy, ese contrato es muy discutible que lo tengas y los que lo tienen son contratos muy precarios.

P. ¿Se podría decir que China es competencia para el calzado de aquí?

Empresa china en el Polígono Industrial de Carrús

R. No. Los chinos no son competencia. La competencia somos nosotros. Nuestras empresas se jactan de haber exportado 100 millones de pares el año pasado y ¿dónde los han fabricado? No son los chinos los que nos hacen la competencia, somos nosotros los que nos hacemos la propia competencia porque vamos a ferias de todo el mundo y vendemos mucho calzado pero ¿dónde lo fabricamos? Si de esos  100 millones se hubiera fabricado al menos el 50% en España no habría ni la mitad de desempleo pero en España no se han fabricado más allá del 15% o 20% de esa producción.

P. Entonces, ¿cuál sería la solución?

R. La solución es que en estos momentos el consumidor español comience a exigir que lo que paga sea lo que compra. No puede estar comprando productos fabricados en países como China o la India y pagando precios de la Comunidad Económica Europea. Eso es una estafa, tanto al gobierno como al propio consumidor.

La solución del calzado es que desaparezca en un 80% y quede un 20% del tejido industrial sano y no un 100% enfermo, porque esto está envenenando otros sectores de alrededor.

 

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