Del campo a la pasarela

3 Feb

Paco Almiñanero, alpargatero

 

Nunca olvidaré el tacto de sus manos. Por ellas han pasado miles de ramas de esparto. Una materia prima que él mismo cultiva en su casa de campo de la pedanía ilicitana de Perleta. Hasta allí me dirigí para conocer a un maestro de la alpargata, Paco Almiñanero. A sus 87 años mantiene viva la tradición que heredó de su padre, confeccionar alpargatas de esparto. Un producto tradicional y artesano que no ha quedado relegado a nuestros orígenes. La alpargata ocupa ahora las principales pasarelas de moda.

Nació una tarde de enero de 1924. De camino al supermercado que se encontraba en la partida de Balsares. “Por eso siempre digo que soy un culo de mal asiento”, bromea Almiñanero mientras nos enseña su casa de campo de Perleta. Fotografías antiguas, objetos artesanos y un largo pasillo nos trasladan a una habitación muy especial para él. Se trata de un cuarto donde recopila todos los utensilios hechos de esparto que realiza con mucho mimo. Desde alpargatas hasta caracoleras y capazos de diversos tipos, como los “sarnatxos”.

Las alpargatas también reciben el nombre de “esparteñas”, precisamente porque son de esparto. Una materia prima que Almiñanero cultiva en su propio campo. “Podemos encontrarlo también en la sierra de Santa Pola pero prefiero tratar las esparteras personalmente”, afirma.

Cada tarde, Paco Almiñanero se sienta en el porche de su casa de campo y va trenzando poco a poco el esparto, “aunque estoy enfermo, seguir la tradición ilicitana del calzado me entretiene y me hace sentir útil”, añade.

“Espera”, me dijo. Y volvió con un trozo de mata de esparto. “El esparto se recoge en verano, está a remojo en agua y se deja secar durante 40 días”. Se sentó y empezó a trenzar. “Mira, primero se confecciona el resincho para la suela y, posteriormente, las guitas para la careta y la talonera”.


“Ahora las alpargatas han caído en desuso. Yo no las vendo pero los trabajadores de las bodegas me las encargan para pisar la uva”, añade Almiñanero. Me despidió con un fuerte apretón de manos. Manos que conservaban la aspereza de toda una vida de trabajo en el campo.

El camino de la alpargata

Desde el momento en que abandonamos la casa del alpargatero ilicitano empecé a investigar sobre los usos tradicionales de este tipo de calzado y su evolución en el tiempo.

Alpargata tradicional (Almiñanero)

La alpargata encuentra sus orígenes en la era egipcia. Aunque no tenían un uso cotidiano, este tipo de calzado servía de ajuar funerario. “Son conocidas las alpargatas de esparto que aparecieron en el ajuar de Tuthankamón”, afirma Alejandro Cañestro, licenciado en Historia del Arte, máster en Patrimonio y profesor en la universidad CEU Cardenal Herrera de Elche.

Mientras en la etapa egipcia la alparagata era un objeto de lujo utilizado por los faraones, en la Edad Media la van a calzar los trabajadores del pueblo llano. “Lo usaban los miembros del Tercer Estado, agricultores en su totalidad. Los privilegiados empleaban para calzarse otro tipo de zapatos fabricados en pieles o similares”, asegura Cañestro.

“Este uso, limitado fundamentalmente a los agricultores, es el que ha llegado hasta la actualidad, si bien es cierto que, para rememorar aquellas viejas tradiciones y dentro siempre del eclecticismo propio del siglo XIX, se recuperó el uso de la alpargata para los trajes regionales de la Comunidad Valenciana, incluido el de Elche y el de Alicante, por ser precisamente la prenda o el complemento que mejor identificaba al sector masculino de una población eminentemente agrícola”, concluye el historiador ilicitano.

Alpargata trajes regionales

También en el ámbito militar tuvieron cabida las alpargatas. Los soldados del Ejército Popular Republicano calzaban en la Guerra Civil Española la alpargata de loneta y suela de cáñamo, atadas a los tobillos. Tal fue su inmersión en la moda militar que una de las empresas más prestigiosas de fabricación de alpargatas, Castañer, fue nacionalizada pues consideraban su producto de interés militar.

Miren sus pies. Posiblemente lleven alpargatas. Y no son agricultores ni militares. La alpargata ha atravesado la línea del tiempo para consolidarse hoy en uno de los zapatos por excelencia. Con tacón de plataforma. Planos. De cuña. Con tiras. Sin ellas. De mil colores.

Fieles a la alpargata

En la vida real pisan las principales pasarelas de moda. El diseñador, Yves Saint Laurent, encargó a Castañer la primera alpargata con cuña de la historia. El artista Salvador Dalí o Grace Kelly y Scarlett Johansson eligieron la alpargata para dejar mudo al mundo del cine.

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Una respuesta to “Del campo a la pasarela”

Trackbacks/Pingbacks

  1. La berena dels espardenyers « caLzados - febrero 3, 2011

    […] ilicitano de 87 años, cuenta que “la berena dels espardenyers” se producía cuando los alpargateros descansaban de su oficio, “siempre por la tarde, concretamente entre las 18:00 y las 19:00 […]

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