Huellas blandas

3 Feb

África es uno de los continentes más bellos del mundo por su espléndida flora y vegetación y su exótica fauna pero detrás de sus animales y soberbios paisajes se esconde una realidad cruel, dramática, en la que más de 500 millones de personas viven en la absoluta pobreza y caminan descalzos en su lucha por el desarrollo dejando tan sólo huellas blandas. Lo que para nosotros es algo rutinario, levantarse y ponerse un par de zapatos, para ellos es un artículo de lujo, un sueño que muy pocos consiguen. La donación de zapatos al continente africano supone una raya de luz en la neblina con la que cada día conviven sus habitantes.

 

Los habitante de África caminan descalzos por las selvas

Suelos áridos, llenos de irregularidades, unas veces rodeados de selvas y vegetación y otras de desiertos con altas temperaturas. Así es la mayor parte del continente donde millones de personas conviven y pasan su vida caminando descalzos de un lado para otro sin asistir al colegio o al trabajo por no tener un par de zapatos con los que tapar sus pies. “En muchas áreas africanas los niños se turnan los zapatos para asistir a la escuela”, explica Julio García, sacerdote.

Al otro lado del mar mediterráneo a unos 14 kilómetros de Marruecos, en España, son incalculables las personas que guardan zapatos en su armario que no se ponen desde hace años y que al revisar todos sus pares son múltiples las bolsas que llenan para tirar a la basura. “En el primer mundo gastamos el dinero sin sentido. En África el valor de unos zapatos significa un futuro mejor”, afirma Pilar Medina, una solidaria que siempre que puede viaja al continente africano a ofrecer su granito de arena. “Es inimaginable el esfuerzo tan grande que ponen para conservar un par de zapatos”, añade. 

Empresas ilicitanas cono Wonders

o Pikolinos colaboran en iniciativas

como la donación de zapatos a África

 ¿Cuántos zapatos perfectamente usables se tiran a diario en España? ¿Cuántos niños y adultos africanos podrían calzarse con ellos? Lo que para unos es un artículo que se utiliza en la rutina y no les supone un gran coste, para otros es un producto muy valioso que la mayoría de las veces es inalcanzable. Por ello, la donación de zapatos que se lleva a cabo en diferentes ciudades de nuestro país como Elche, es tan importante. “Todo lo que sea ayudar es bien recibido pero si todos conociéramos África personalmente estoy seguro de que la conciencia humanitaria de la sociedad cambiaría”, expone el sacerdote Julio. “Muchos niños se hacen su propio calzado con botellas de plástico y tiras de cabuya, es asombroso”, añade.

Empresa ilicitana Wonders

En Elche, son numerosas las empresas de calzado que cada año realizan una donación de su producto. Pikolinos es una de ellas y el pasado año colaboró en el proyecto Zapatos para África junto con la Federación de Industrias del Calzado Español, FICE.

Así, otra de las empresas solidarias y que recientemente ha realizado una donación a Kenia es la firma ilicitana Wonders que a través de la ONG Fundación del Valle envió sesenta pares de zapatos para que un grupo de mujeres africanas pudieran asistir a su formación sobre hostelería. “Este tipo de actos no lo hacemos con ánimo de publicitarnos ni nada, es una donación libre y sin segundas intenciones que a la empresa no le supone nada y a esas personas le hace un gran favor”, explica Juan Antonio Agulló, director comercial de Wonders. En este caso, la empresa ilicitana recibió la petición de la Asociación de Industriales del Calzado de Elche que les puso en contacto con la ONG y tras el envió de los paquetes a Madrid por parte de la empresa, Fundación del Valle se encargó personalmente de su llegada a Kenia.

El tipo de calzado que suelen donar tanto para mujeres como para hombres es un zapato plano, cómodo, práctico y de material blando porque el suelo irregular que caracteriza al continente así lo exige. “Para mujeres lo habitual es donar bailarinas. Sería una tontería mandar zapatos de tacón para andar por la selva”, afirma el director comercial de Wonders.

El calzado debe de ser cómodo y práctico

Pero no sólo las empresas pueden colaborar con en este tipo de iniciativas sino también los particulares que pueden depositar los zapatos que no usan en los distintos contenedores especiales que están repartidos por la ciudad o bien ponerse en contacto con ONG’s para organizar su donación.

Contenedor de ropa y calzado

Gracias a la donación de zapatos que tanto empresas como particulares realizan, los más de 500 millones de africanos que conviven en la pobreza caminan así en mejores condiciones y luchan por un futuro que les haga avanzar con pasos seguros y sin dejar huellas blandas.

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