Elche vs China… ¿David contra Goliat?

3 Abr

Calzado español / caLzados

La Unión Europea estableció en 2006 cuotas arancelarias a los productos del sector del calzado importados desde China para así combatir la competencia desleal que provoca su mercancía en los países europeos. Son las medidas antidumping contra el calzado chino.

Calzado chino / El País

Ahora, 5 años después, la UE levanta estas medidas estableciendo un conflicto de intereses: los de las empresas a favor de la imposición de estas tasas y los de las otras compañías que les afecta directamente, pues tienen alguna unidad productiva deslocalizada en el país asiático y son contrarias al antidumping. Los expertos aseguran que se trata de medidas proteccionistas propias del siglo XX pero, ¿creen que en una economía global es positivo poner barreras al campo?



Países miembros de la UE / Energiverde.com

 

Las medidas antidumping son un instrumento de protección de la producción nacional con el objetivo de igualar la diferencia de costes que existen entre dos países. En este caso, la Unión Europea y China. El país asiático, por su estructura de costes, hace que sus productos sean más competitivos que los europeos y, para ello, la UE estableció en 2006 una cuota arancelaria del 16,4 % para la mercancía china que entrara en algún país miembro. Pero el plazo terminó y desde el 1 de abril estas medidas han dejado de estar en vigor.

Antonio Martínez, economista y gerente de PIMESA, fue uno de los manifestantes en la sede del gobierno europeo en Bruselas en 2006. Viajó para defender el sector del calzado, para que se impusieran las medidas antidumping. “Son medidas transitorias y, durante el tiempo en el que han estado establecidas, prometimos renovar el sector, modernizarlo, y se ha cumplido. Ahora, 5 años después, el calzado español e italiano es más potente”, asegura.

Antecedentes

Esta solución momentánea que produce el antidumping no es algo reciente. Podemos remontarnos a los años 60 cuando Francia y Alemania eran importantes productores de calzado, incluso más que España. En nuestro país, este sector se desarrolló de manera significativa durante estos años por lo que nuestra mano de obra era más barata. A pesar de la fuerte competencia que significaba el producto español, ni Francia ni Alemania impusieron cuotas a nuestro calzado.

Sello español años 80 / sellosmundo

Sin embargo, en los 80, la industria estadounidense de calzado se resintió e impuso cuotas arancelarias a las importaciones de zapato español. Ahora el fenómeno se traslada a China. “Cuando Francia y Alemania no impusieron cuotas nos pareció bien porque salíamos beneficiados y cuando EE.UU. estableció medidas arancelarias a nuestro producto casi nos los comemos. Y ahora queremos en un mercado global ponerle puertas al campo. Esa no es la solución. La solución es vender zapatos por todo el mundo”, nos cuenta Martínez.

El calzado español solicitó a través de su Federación Nacional (FICE) que se prorrogasen estas medidas pero la UE no lo estimó al entender que las acciones ya no eran sostenibles en el tiempo. “Gracias a estas medidas se ha podido confirmar que existían prácticas desleales pero tampoco se puede ni se debe atentar de forma prolongada contra las leyes del libre comercio. Hay que seguir trabajando para establecer las bases y mecanismos de un protocolo que proteja el calzado europeo”, asegura Marian Cano, secretaria general de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (AVECAL).

Pepe Orts durante la entrevista / caLzados

Una postura más crítica es la que defiende el que fuera secretario de AICE, Pepe Orts, “no se ha conseguido lo que se pretendía porque ninguno de los actores implicados quería conseguir otra cosa que no fuera lo políticamente correcta. En un mundo globalizado no tiene sentido establecer medidas proteccionistas propias del siglo XX como el antidumping”, nos cuenta Orts.

Los principales afectados

La estructura económica china basada en el low cost, tanto de salarios como de precios, está incidiendo negativamente en la producción nacional de calzado, el número de empresas y el empleo.

Entre las empresas percibimos dos posturas contrapuestas: las de las empresas de fabricación nacional que están a favor del antidumping pero a las grandes multinacionales, los países no productores o los países que importen calzado no les interesa. “El mercado es cada vez más global. Las empresas fabrican aquí y fuera y eso no es malo. El mundo ha cambiado y con él también lo debemos hacer todos, no poner medidas para evitar el impacto negativo que puede darnos la competencia”, asegura el economista, Antonio Martínez.

Tras levantar las medidas antidumping, la UE prometió realizar una vigilancia diaria a las importaciones para comprobar que se cumplan las medidas higiénicas y de seguridad. Y es que uno de los principales problemas que imposibilitan la eficacia de este tipo de medidas es el débil control que existe en las fronteras. “Que el mundo sea globalizado no significa que no hayan fronteras, son necesarias para contabilizar los productos que pasan, esa información es clave”, afirma Martínez.

Para Julián Méndez, del departamento comercial de Salvador Artesano, estas medidas son inofensivas porque gran parte del sector entra por los puertos italianos y se distribuye directamente a los puntos de venta. Pepe Orts, está de acuerdo con la postura de Méndez, “¿qué pasa en el puerto de Nápoles?”

Soluciones

Marian Cano durante una entrevista hace unos meses / caLzados

Empresarios y expertos coinciden en la obligatoriedad del sello Made In Spain para que el consumidor sepa dónde se fabrica cada producto. Para ello, “los empresarios han trasladado a la Comisión Europea su deseo de que aplique medidas similares a las del mercado americano donde se establecen recomendaciones sobre el precio mínimo de importación”, nos comenta Marian Cano.

La calidad es una de las características que distingue el calzado español de cualquier otro. Pero si el producto que adquiere el consumidor es de buena calidad, lo ampara una marca, un respeto medioambiental, una responsabilidad social corporativa y un precio, ¿importa dónde está hecho?

“Es necesario potenciar la marca e introducir en la mente del consumidor el nivel de exigencia mínimo. Cuando llegue a ese nivel, dejará de comprar un zapato por dos euros en un Todo a Cien”, afirma Pepe Orts.

Para el economista Antonio Martínez, la solución es rotunda: vender zapatos por todo el mundo. “Se trata de tener una red comercial potente más que una industria potente. Porque, ¿de qué te sirve fabricar los mejores zapatos del mundo si no los vendes? Crea marcas, una red comercial, crea tiendas, posiciona el producto, innova…”

Una cuestión compleja con demasiados interrogantes sin respuesta. Grandes tabúes que deja en entredicho la calidad del calzado, no por el propio producto si no por aquellos que hacen negocios ilegales a costa del sector ilicitano por excelencia. Esperemos que dentro de no mucho tiempo se acabe con este tipo de prácticas y que el mercado ponga a cada uno en su lugar.

Despiece o artículo de contexto: Entrevista a Antonio Martínez, economista

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