Josep-Antoni Ybarra, experto en Economía Política Industrial: “Erradicar la economía sumergida es una utopía”

10 May

Josep-Antoni Ybarra durante la entrevista

Considera el problema de la economía sumergida en el sector como un cáncer que se va extendiendo a todo el proceso de producción y apuesta por la diferenciación y el poder de elección como solución. Ilicitano de nacimiento, Josep-Antoni Ybarra es catedrático de Economía Aplicada y experto en Economía Política Industrial como demuestran sus numerosos estudios sobre la industria valenciana, entre los que destacan ‘El calzado en el Vinalopó, entre la continuidad y la ruptura’ o ‘La informalización como estrategia productiva. Un análisis del calzado valenciano’, dos investigaciones que profundizan sobre este problema que afecta a más de la mitad de la población.

Pregunta. Según los últimos datos que han sido publicados por el Ministerio de Trabajo, el calzado de Elche supone el 70% del empleo sumergido en la industria alicantina… ¿Cómo lo interpreta?

Respuesta. Si tuviéramos que decir Elche, Alicante o Santa Pola, en realidad tiene poca importancia. Lo importante realmente es que un sector tan determinante para una economía se haga por circuitos ocultos, eso es lo que verdaderamente te asusta porque tiene unas consecuencias terribles sobre el presente y sobre el futuro, porque hay una desprotección total y una degradación que va en aumento. Y si de ello pudiese surgir una capacidad de cambio, de hacer cosas en positivo, estaría muy bien, pero la condición es completamente inversa, se va degradando cada vez más.

P. ¿Como cree que se ha llegado a esta situación?

R. Esto viene de los años 60, que fueron muy importantes para el desarrollo español y la gente que llegaba a Elche se incorporaba a una cultura industrial de trabajo diferente. Elche en ese momento era uno de los centros de inmigración más importante de España y la gente cuando llegaba a Elche se incorporaba de forma natural al proceso. Se incorporaban a una fábrica y aprendían un oficio. La mujer trabajaba en el aparado en casa y los hijos le ayudaban, y ese proceso ya era un proceso oculto de formación y de incorporación a una cultura.

El proceso se empieza a viciar cuando hay un sujeto que mentalmente y de una manera voluntaria quiere disminuir costes, y esto empieza cuando se quiere competir deslealmente y hay gente dispuesta a aceptar estas condiciones. El proceso empieza a degradarse de esa manera en los años 80.

Aparece entonces la descentralización, la cadena de producción la empiezan a dividir y ponerla en sitios diferentes, seleccionando a la gente. Entonces, en una misma fábrica te encuentras con secciones donde el nombre de la sección es un nombre diferente al de empresa y eso lo hacen para evitar los problemas fiscales, laborales, etc.

Así, llega un momento en que la competencia exterior empieza a tener mucha fuerza y las condiciones se tiene que ir degradando para competir.

Unos de sus estudios sobre el calzado

P. ¿Qué cree que supone para las empresas tener a gente trabajando en las condiciones en las que lo hacen?

R. Para las empresas supone poco, supone que es la forma habitual de trabajo. Ellos no se sienten ni culpables ni provocadores del tema. No hay ningún tipo de ética ni de culpa, no hay nadie que sea el protagonista o el hacedor.

Nadie es consciente. La forma normal de un chico es trabajar en oculto, la forma normal de una mujer es trabajar en oculto y la forma normal de un hombre es trabajar de forma rotatoria en un marco de contratos intermitentes de 3 meses al año. La cultura del trabajo y del sistema es ese.

Romper esa cultura es difícil. Uno no puede romperlo si no tiene elección. Para poder tener un contrato debes tener un conocimiento suficiente para poder ofrecer y exigir.

P. ¿Cómo cree que repercute este fenómeno?

R. Negativamente, claro. Esta gente tiene que competir. Una empresa que compite con otra que tiene los costes un 10% más bajos, ¿qué tiene que hacer? ¿Cerrar, perder el 10%? Para eso lo hace exactamente igual que la otra. Las que están sanas son arrastradas por las otras, es un cáncer que se va extendiendo.

P. Los sindicatos estiman la economía sumergida en el sector en 35-40% pero ¿realmente se puede calcular?

R. Ese es otro de los tópicos. Da igual el porcentaje, el problema no es el volumen, el problema son las condiciones en que impacta.

En cuánto a la forma de medirlo, hay muchas estadísticas, porque se ha establecido a través de circulación de moneda, de volumen de transacciones, etc.

La forma que utilizó mi equipo es viendo lo que en cada fase de la cadena de producción se hace dentro y se hace fuera. Por ejemplo, miras el principio de la cadena y ves que se cortan 20 pares y éstos en la segunda fase, tú sabes los que se hacen dentro y fuera y en qué condiciones. La siguiente fase lo mides, y así fase a fase, hasta que tú estimas un volumen general de la cadena de lo que se hace dentro o fuera de la fábrica.

P. Se trata de un porcentaje alto…

R. El ocultamiento en el calzado está en que la mitad de la población trabaja en la economía sumergida. Es un porcentaje realmente considerable.

El calzado es una cosa que entra y sale del circuito formal y entonces hay partes del proceso productivo que se hacen en un 90% en oculto y  otras partes que se hacen casi todo en emergido. Ahora, los porcentajes son mayores porque los sistemas están más perfeccionados en cuanto a la forma como técnicamente y socialmente están mucho más asumidos.

Un momento de la entrevista

P. ¿Cuál cree que sería la solución?

R. La solución pasa por la diferenciación y el poder elegir. Hacer un producto que pueda tener un valor para el mercado y que sea diferente al resto. Y eso lo podrá elegir la gente que tenga conocimiento. Falta mucho trabajo, mucho, para poder llegar a una solución.

Erradicar la economía sumergida es una utopía, lo que sí es posible es tratar de mejorar las condiciones en las que trabaja la gente, aumentar las inspecciones que por razones de imposibilidad de la administración hay pocos inspectores mucho más dedicados a temas fiscales que a temas laborales.

P. Algunos economistas consideran la economía sumergida como una válvula de escape para el sector…

R. No es que sea la válvula de escape, es que es la manera en la que se ha funcionado y se funciona. La solución no pasa tanto en erradicar la economía sumergida sino en mejorar las condiciones de las personas que trabajan en este fenómeno.

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